11 Consejos para hacer una mudanza con tranquilidad

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La mudanza puede ser un proceso realmente estresante y agotador para cualquiera. Entre tantas cosas que hay que organizar y poner en marcha, es probable que surjan pequeños fallos a lo largo del proceso, convirtiéndose en un factor de estrés adicional.

La mudanza puede ser más o menos compleja en función de factores como: el número de miembros de la familia, la existencia o no de animales domésticos, la distancia entre la antigua y la nueva vivienda, etc.

Es muy probable que no todo salga al 100% según el plan inicial, pero, con un mínimo de preparación y organización, es posible minimizar los pequeños fallos y disfrutar de una mudanza relajada y, quizás, hasta divertida.

Por eso, en este artículo, te dejamos  7 consejos fundamentales para hacer una mudanza con tranquilidad.

La importancia de la planificación

Muchas personas pueden pensar que el proceso de mudanza comienza en el mismo momento en que se ponen manos a la obra y empiezan a empaquetar todas sus pertenencias. 

La planificación -la primera fase de este proceso- desempeña un papel muy importante y no debe subestimarse. Cuanto mejor planifiques, mejor podrás anticipar tus necesidades y más preparado estarás para afrontarlas.

Crear un calendario de mudanzas y listas de tareas

Divide el proyecto en varias semanas y establece objetivos específicos para cada una de ellas, de modo que no te sientas abrumado con la sensación de que aún tienes todo por hacer. Por ejemplo, si estás en una vivienda alquilada, informa al propietario de tu intención de mudarte, según el preaviso acordado por contrato. A la semana siguiente, reserva el transporte con la empresa de mudanzas e informa a tu empresa de que necesitas tomarte unos días libres, etc.

Realiza también listas de tareas y pon en ellas todo lo que hay que hacer. No confíes en tu memoria, porque muy a menudo durante procesos como éste las cosas se vuelven un poco menos obvias e inmediatas. Utiliza y abusa de los post-its, de la pizarra de la oficina, de tu cuaderno o de los recordatorios de tu teléfono móvil.

Establecer un presupuesto

Tómate un tiempo para pensar en tu predisposición económica a la hora de contratar determinados servicios (empresas de mudanzas, de limpieza, etc.).

Establecer un presupuesto para todo el proceso te ayudará a saber cuánto dinero puedes destinar a cada cosa. Dado que se trata de un viaje intenso y, por lo general, muy agotador, puede ser una buena idea delegar algunas tareas y contratar ciertos servicios.

Si, por el contrario, no puedes permitírtelo o quieres optar por una estrategia de bajo coste, puede ser un buen momento para pedir ayuda a tus amigos y vecinos.

Elige una empresa de mudanzas y reserva con antelación

Si vas a recurrir a una empresa de mudanzas, no olvides definir el tipo de servicio que desea, ya que los precios pueden variar.

También hay otras variables que pueden inflar los precios de estos servicios, como los días de la semana (los fines de semana los precios pueden ser más caros) y la época del año (durante el verano y las grandes fiestas hay una mayor demanda).

Una vez establecido esto, pide presupuestos a diferentes empresas de mudanzas y comprueba de antemano cuál es su disponibilidad. No te olvides de leer algunas reseñas en Internet para saber cómo ha sido la experiencia de otras personas con estas empresas.

Organizar el traslado e informar a las principales entidades

La pérdida de correspondencia es uno de los dolores de cabeza más frecuentes asociados a las mudanzas. Por lo tanto, unas semanas antes de la mudanza, no olvides comunicar el cambio de dirección a las principales entidades (bancos, empleador, etc.) y considera la posibilidad de contratar un servicio de reenvío de correo, durante un periodo transitorio.

Niños y mascotas

Si tiene niños a tu cargo, el día de la mudanza puede ser una buena idea llevarlos a la guardería o pedir a un familiar o amigo que los cuide. Haz un plan alternativo para los más pequeños, ya que tenerlos cerca en medio de la mudanza puede ser un factor de estrés añadido para todos.

Del mismo modo, si tienes animales domésticos, recuerda que ellos también necesitarán un plan. Revisa su presupuesto y ve si hay espacio para los servicios de cuidado de mascotas en el día de la mudanza. 

Al preparar ordena tus pertenencias y llévate sólo lo que realmente necesites

No todos los días te cambias de casa, ¿por qué no aprovechar este momento para ordenar tus pertenencias? Muchas personas tienen una tendencia natural a acumular cosas a lo largo de su vida y, en la mayoría de los casos, no les dan ningún uso.

Así que aprovecha la ola y selecciona todo lo que no quieras llevarte: ropa vieja, electrodomésticos sin usar, libros, demasiada vajilla, etc.

Puedes optar por donar algunas cosas a instituciones o personas cercanas que quieran darles una segunda vida. Otra posibilidad es organizar una venta de garaje o acudir a ferias de coches usados para vender lo que ya no necesitas.

Ya en la nueva casa

Y finalmente… ¡hogar, dulce hogar! Sabemos que, recién llegados a la nueva vivienda, es habitual tener una gran mezcla de sentimientos. Entre la emoción, la alegría, el cansancio y la ligera sensación de «¿y ahora qué?», se necesita concentración y una dosis extra de energía para continuar con el proceso de mudanza.

No desempaques todo a la vez

Respira hondo y no te sientas obligado a desempacar todo a la vez. El hecho de que hayas empaquetado tus cosas con un cierto criterio, te ayudará en esta fase a ser más selectivo y a poder escalonar el trabajo.

Empieza por lo que es realmente prioritario y ves subiendo poco a poco. Sin embargo, no llegues al extremo de tener tus cosas empaquetadas para siempre. Fija un plazo razonable en tu cabeza para que todo esté fuera de las cajas y para que la casa empiece a convertirse realmente en un hogar.

Realiza tus trámites y contratos de suministro

Si no has tenido ocasión de ocuparte de la contratación de los servicios de suministro de electricidad, gas y telecomunicaciones antes de la mudanza, tómate tu tiempo necesario para hacerlo en algún momento de la primera semana. Algunos procesos pueden llevar un poco de tiempo y cuanto antes se ponga todo en orden, antes podrás relajarte.

Dedica tiempo a limpiar bien el espacio

Las mudanzas casi siempre implican mucho polvo, suciedad y basura dispersa. Así pues, reserva un día (o más, si es necesario) para dedicarlo a una verdadera limpieza en la nueva casa. Pide la colaboración de familiares y amigos y al final, cuando todo esté reluciente, verás que la sensación será estimulante.

Al final del día, no olvides lo más importante: saborear los primeros momentos en el nuevo hogar, crear y conservar recuerdos felices en familia.

Acepta que, por mucha planificación y organización que haya, no todo saldrá según lo previsto. El secreto es gestionar lo inesperado con ligereza de espíritu y buen humor y disfrutar de un momento tan importante en la vida de cualquier familia.

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