Diferencia entre ciencia y tecnología

Innovación Tecnología

Es muy probable que usted asocie inmediatamente la ciencia con la tecnología. Son conceptos tan cercanos que necesitamos un poco de atención para entender las diferencias.

Vayamos directamente al grano.

La ciencia busca explicaciones a los fenómenos que se producen en la naturaleza.

La tecnología es una actividad práctica: un método, instrumento o proceso que ayuda a conseguir un objetivo.

El comunicador científico Simon Singh tiene una gran definición:

«(…) la tecnología implica todo lo necesario para hacer la vida (y la muerte) más cómoda, mientras que la ciencia es simplemente un esfuerzo por entender el mundo».

Y el difunto Carl Sagan escribió:

«La ciencia es un intento, en gran medida exitoso, de entender el mundo, de controlar las cosas, de tener dominio sobre nosotros mismos, de dirigir un rumbo seguro».

¿Depende la tecnología de la ciencia?

La tecnología no depende necesariamente de la ciencia.

Imagine cómo los seres humanos primordiales descubrieron la producción de fuego. No tenían ni idea de que es la combustión del oxígeno la que genera el calor y la luz. Les interesaba la calefacción, la iluminación del entorno, mantener alejados a los depredadores, etc.

Otro ejemplo nos lleva al físico alemán Wilhelm Röntgen (1845 – 1923). Descubrió los rayos X en 1895, mientras estudiaba la luz fluorescente emitida por un tubo de rayos catódicos. Este aparato también se llama tubo de Crookes.

Roentgen observó que una placa cercana al experimento brillaba mientras el tubo estaba encendido. Realizó algunas pruebas que demostraron que algunos materiales bloqueaban estos rayos y otros no. El científico incluso le pidió a su esposa que colocara su mano entre el tubo y la placa, revelando los huesos de sus dedos.

Röntgen tenía la tecnología. Como la naturaleza de esos rayos invisibles era un misterio, no conocía la ciencia que había en ello. Por ello, Wilhelm ni siquiera pudo dar un nombre propio a su descubrimiento, que siguió llamándose rayos X.

Muchas personas se sobreexpusieron a los rayos X antes de que supiéramos que pueden provocar mutaciones y otros daños en el organismo. Esto podría evitarse si tuviéramos un conocimiento más profundo de la radiación.

De ahí la importancia de una base científica detrás de una tecnología. Esta base nos permite utilizar la tecnología de forma más controlada y responsable.

Desarrollar la tecnología a partir de la ciencia

Lo que vemos hoy es una tecnología mucho más dependiente de la ciencia.

Para fabricar un teléfono móvil, necesitamos conceptos de onda para que haga llamadas y se conecte a Internet. Su batería necesita principios de química y electricidad para funcionar.

Así que también podemos definir la tecnología como la aplicación práctica de la ciencia.

Hay empresas que invierten en ciencia aplicada porque saben que los estudios se realizan en un área que genera resultados prácticos. La industria farmacéutica es un buen ejemplo. Los estudios bioquímicos pueden conducir a la producción de nuevos medicamentos que salvan vidas.

Pero no todos los tipos de conocimientos científicos se traducen en aplicaciones prácticas en un futuro próximo.

Llamamos ciencia básica a la búsqueda del conocimiento motivada esencialmente por la curiosidad de saber cómo funcionan las cosas. Es un trabajo dedicado a dejar un legado a la humanidad.

La ciencia y la tecnología se benefician mutuamente, pero en su nivel más fundamental, la ciencia no se hace por razones prácticas.

En general, la mayor parte de la promoción de este campo proviene de dinero público pero también hay instituciones privadas que invierten en este tipo de ciencia sin esperar resultados prácticos a cambio. Incluso hay campañas de crowdfunding, como la de la neurocientífica Suzana Herculano-Houzel, que ya ha superado el objetivo de 100.000 reales en aportaciones.

Las personas desinformadas pueden pensar que las inversiones en ciencia básica son una pérdida de dinero y tiempo. Pero están totalmente equivocados. Años de investigación en ciencia básica pueden dar lugar a aplicaciones prácticas y avances que nuestra visión aún no es capaz de ver.

Con el tiempo, estos conocimientos serán «útiles» y marcarán la diferencia en la vida cotidiana. Entonces la gente estará agradecida a los ingenieros, científicos e inventores que creyeron en el conocimiento mientras pocos lo valoraban.

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